¿En dónde está mi valor?
Por: Jahdaí Rodríguez Polo

Cuando nos enamoramos, experimentamos una intensa oleada de emociones. Nuestros cuerpos liberan sustancias químicas que nos hacen sentir bien, pero, ¿qué sucede cuando nos separamos de la persona de la que estamos profundamente enamorados?
Cuando una relación termina, se cierra una etapa de compartir tiempo con alguien, de tener una forma de dar y recibir cariño. Y, ¿en dónde está mi valor?
Seguramente te has hecho esta pregunta, y es que es imposible no sentir que lo perdimos todo, incluido nuestro valor. Sin embargo, quiero recordarte que esta situación no determina tu valía, ni tampoco quién eres o qué tan amado eres en esta vida. Es importante que tengas presente que este momento es solo eso, un momento, una temporada difícil que llegará a su fin.
Si hasta el momento tú creías que tu valor estaba determinado por tu pareja, por sus acciones o por sus detalles, déjame decirte que estabas otorgando una responsabilidad muy alta a otro ser humano que no tiene la capacidad de otorgar valor, porque su amor es finito, porque es imperfecto y falla al igual que todos nosotros. De modo que, cuando hemos creído que nuestra valía está dada por otra persona y esta nos falla, el resultado es que sentimos que nuestro valor desaparece.
La verdadera base de nuestra valía no se encuentra en las cosas de este mundo, sino en nuestra correcta relación con Dios, que es posible solo mediante la fe en Él. Sin duda, Dios nos ama infinitamente y, a diferencia de la autoestima fluctuante del mundo, nuestro valor no cambia ni puede cambiar cuando nuestra valía está arraigada en el amor de Cristo.
No esperes a que alguien más reconozca tu valor, reconócelo tú; Dios ya te lo reconoce. No esperes a que alguien más te acepte para aceptarte tú; Dios ya te acepta. No esperes a que alguien más te ame para tú amarte; Dios ya te ama. No esperes a que alguien más te brinde seguridad porque tu mayor seguridad nace desde dentro de ti, de tu alma, de la certeza de que tu vida está en las manos de Dios.
Comienza a hacer cambios positivos en ti para que madure esa estima y la puedas portar con seguridad. Para lograrlo, solo se requiere de tu voluntad, de buscar ayuda de familia, de tus amigos y la más importante, la de Dios. Somos creados, hechos a imagen y semejanza de Él. ¿Entiendes el peso de estas palabras? Dios te creó como un ser único, con cualidades y talentos únicos.
La Biblia dice que es apropiado, e incluso necesario, tener una medida de amor propio. Este tipo de amor incluye cuidarte, respetarte y reconocer tu valor (Mateo 10:31).
Al igual que tu autoestima, tu valor es determinado por el Creador de este mundo, no por otro ser humano. De modo que, la mejor respuesta a la pregunta “¿en dónde está mi valor?” se encuentra en un único lugar: la cruz.
Hablemos del acto de amor más grande y significativo que han hecho por ti y por mí. Desde que entendí esto, en mi corazón y mente se hacen presentes dos verdades; las cuales anhelo que se graben en tu vida también:
• Mi autoestima: soy una hermosa creación de Dios.
• Mi valor: Jesús me amó tanto que dio su vida por mí, y en la cruz quedó registrado cuánto valgo, lo valí TODO.
Es muy importante que sigas trabajando en tu autoestima, debes tener un compromiso de amarte y cuidarte. No olvides que tu valor te lo ha dado Dios y lo vales todo, así que ámate como Dios te ama.
A partir de hoy, cada vez que olvides tu valor, mira a la cruz y recuérdate a ti mismo, una y otra vez: estoy dispuesto a dejar ir esta mala temporada y permitir que Dios se encargue de todo.
Aun cuando te sientas abatido por las circunstancias que se te han presentado y sientas estar en medio de una Montaña Rusa de emociones y sensaciones, déjame decirte que, poner tu confianza en Dios te permitirá ver desde otra perspectiva las cosas; y así, vas a poder solucionar del todo la situación y recuperarte emocionalmente de esta ruptura.
Algunos de los comportamientos ante una ruptura son:
• No dormir, no comer, aislamiento, recuerdos constantes, comer en exceso, pérdida de motivación, pensamientos excesivos y ansiedad.
• Síntomas adicionales: problemas de adaptación, estrés, soledad emocional, resentimiento, desmotivación y desesperanza.
Si te identificaste con alguno de ellos, quiero compartir los siguientes consejos; los cuales te ayudarán a superar una ruptura amorosa:
1. Apoyarte en Dios: Es muy importante que en medio del dolor y antes de actuar acudas a Dios. Apóyate en que Él sabrá qué hacer, y cuáles son los planes para tu vida. Recuerda que Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza en la tribulación.
2. Escribe lo que sientes: Esta es una muy buena herramienta para sobrellevar una ruptura amorosa, pues escribir te ayuda a liberar y a poner en palabras lo que sientes, y asimismo puedes reconocer tus emociones. Escribir es una manera saludable de liberación.
3. Aprendizajes: Todas las experiencias que vivimos nos dejan aprendizajes. Pregúntate, qué aprendiste de esta relación, qué beneficios te dejó o de qué te diste cuenta, qué realmente no aceptas y no quieres en una relación. Perdona y perdónate, esto ayudará en el proceso que estás viviendo.
4. Busca actividades de bienestar: Si no estuvieras pasando por este proceso, ¿qué estarías haciendo en este momento? Es perfecto para que inicies ahora. Recuerda desde el primer día de tu ruptura no aislarte demasiado, busca apoyo en amigos de tu iglesia, con tu líder o tu pastor y en tu familia. Piensa también en tomar terapia, pues es una buena herramienta que podrá ayudarte a sanar mejor lo que estás sintiendo. Busca actividades que te gusten y llamen tu atención; algunas ideas: pintar, ejercicio, caminar, tocar un instrumento, etc. Iniciar una actividad que te guste te va a motivar, por lo tanto, generará bienestar en ti.